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Jesús, el hombre | primer retrato

i. EL MARCO

LOS RETRATOS SE ENMARCAN para adornarlos o para resaltar el retrato mismo. Aunque el marco no es retrato ni cambia el retrato mismo, suele ser importante en la presentación final del retrato. El marco de Jesús, el hombre, recae en las evidencias históricas de su existencia. ¿Vino realmente?

EL JESÚS HISTÓRICO

Desde el punto de vista sociológico e histórico parece increíble que casi dos mil años después, se cuestione la existencia de Cristo como un ser humano que pasó por el planeta tierra. La insistencia y consistencia de sus seguidores que han guardado su testimonio hasta la muerte es difícil de mitigar. ¿cómo puede sobrevivir y permanecer un movimiento a base de una mentira o un invento?

A pesar de ello desde el siglo pasado para acá, se ha cuestionado más que nunca la existencia misma de Jesús. Esta discusión tiene nombre: el Jesús de la fe vs el Jesús histórico. Y aunque nadie duda de la existencia de Nerón, Herodes, Platón, que son recordados, pero no adorados, cuando se trata Jesús se cuestiona todo.

Las evidencias fuera de la Biblia, son varias. Comenzando con cuatro historiadores clásicos (reconocidos) que, hablan del Cristo que encontramos en los evangelios, coincidiendo en los detalles. El siguiente listado lo propone Murray:

1. Tácito: Cristo llamaba la atención lo suficiente para ser juzgado ante el procurador de Judea (Mt. 27:11–26; Mr. 15:1–15; Lc. 23:1–7; Jn. 18:28–19:16; 1 Ti. 6:13), quien le condenó a la pena capital (Mt. 27:26; Mr. 15:15; Lc. 23:23–24; Jn. 19:16).

2. Tácito: Cristo fue crucificado (Mt. 27:35, 50; Mr. 15:24; Lc. 23:33, 46; Jn. 19:18, 30) cuando Pilato era procurador de Judea (26–36 dC.) y Tiberio, Emperador (14–37 dC.) (cf. Lc. 3:1). Por lo tanto, podemos concluir que Jesús vivió en Judea a principios del siglo I dC.

3. Talus: Cuando Jesús fue crucificado hubo una oscuridad sobrenatural (Mt. 27:45; Mr. 15:33; Lc. 23:44–45).

4. Tácito: Cristo atrajo a un grupo de seguidores (Lc. 6:13–16; 10:1; Hch. 1:13–15) que, en la época de Nerón, era lo suficientemente numeroso y odiado (1 P. 1:1; 4:12–16) como para ser acusado del gran incendio de Roma.

5. Tácito: los seguidores de Cristo se llamaron “cristianos” en honor a su líder (Hch. 11:26; 26:28; 1 P. 4:16).

Suetonio: eso indica que él fue el fundador (o “instigador”) de una secta que salió del judaísmo (Lc. 23:2–3; Hch. 24:5).

6. Plinio el Joven: unos ochenta años después de la muerte de Cristo, los cristianos de Ponto y Bitinia solían dirigirse a Él como a una deidad (cf. Jn. 20:28; 1 P. 1:1; 3:15).

Si resumimos estos datos en términos más generales, dos de los cuatro autores describen ciertas circunstancias de la muerte de Jesús, una refiriéndose a que el gobernador local fue el responsable de su ejecución (Tácito), y otra refiriéndose a las tinieblas que sobrevinieron en aquel momento (Talus). Los otros dos escritores hacen mención de la influencia de Jesús, ya sea como líder de una secta religiosa asociada con unos alborotos (Suetonio), o como objeto de adoración de sus seguidores (Plinio).

Murray Harris.

Aunado a esto, aunque se duda que Josefo haya escrito elogios de Cristo, existen referencias que mencionan y aluden a Cristo y sus seguidores en sus escritos. Las obras más conocidas de Josefo son Las Guerras de los Judíos (77 dC.) y, Antigüedades de los Judíos (93 dC.)

En sus Antigüedades hay dos importantes referencias a Jesús. La más famosa se conoce como el «Testimonium Flavianum» (testimonio Flaviano). En la versión griega dice así:

Vivió por esa época Jesús, un hombre sabio, si es que se le puede llamar hombre. Porque fue hacedor de hechos portentosos, maestro de hombres que aceptan con gusto la verdad. Atrajo a muchos judíos y a muchos de origen griego. Era el Mesías. Cuando Pilato, tras escuchar la acusación que contra él formularon los principales de entre nosotros, lo condenó a ser crucificado, aquellos que lo habían amado al principio no dejaron de hacerlo. Porque al tercer día se les manifestó vivo de nuevo, habiendo profetizado los divinos profetas estas y otras maravillas acerca de él. Y hasta el día de hoy no ha desaparecido la tribu de los cristianos.

Flavio Josefo, Antigüedades (18.3.3).

No se puede descartar que, Josefo más que elogios, hiciera una referencia a las pretensiones mesiánicas de Jesús. La segunda mención es más aceptada:

Llamó a juicio al hermano de Jesús que se llamó Cristo, su nombre era Jacobo, y con él hizo comparecer a varios otros. Los acusó de ser infractores a la ley y los condenó a ser apedreados.

Flavio Josefo, Antigüedades (20.1).

Otros escritos interesantes son los escritos tempranos (mediados del siglo II), libros apócrifos que hablan de Cristo y los seguidores de él. Por ejemplo:

El Evangelio de la infancia de Tomás, el Evangelio de Pedro, el Evangelio de Nicodemo, el Evangelio de Felipe, el Evangelio de Bernabé, el Evangelio de María, el Evangelio de Tomás y el Evangelio de los Doce Apóstoles. Otro tipo de títulos son: el Evangelio de la Verdad, el Evangelio de los Ebionitas, el Evangelio de los Egipcios, el Evangelio de los Hebreos, el Evangelio de los Nazareos, el Protoevangelio de Santiago y el Evangelio Secreto de Tomás.

Estas obras si bien no son ortodoxas (no coinciden con los evangelios y la Biblia en general), nos ayudan a comprender lo que estaba sucediendo en la iglesia del siglo II al V. Estas fuentes no cristianas nos ayudan a corroborar algunas cosas que conocemos a través de los evangelios:

(1) Jesús fue un personaje histórico.

(2) Jesús vivió en Palestina en el primer siglo.

(3) Los dirigentes judíos tuvieron parte en la muerte de Jesús.

(4) Jesús fue crucificado por los romanos siendo Poncio Pilato el gobernador de Judea.

(5) El ministerio de Jesús se relacionó con milagros y hechicería.

LA NAVIDAD Y EL AÑO CERO.

¿Cuándo nació Jesús? Respuesta corta: ni diciembre, ni en el año cero. O diciembre, hay probabilidades, pero el año cero es seguro que no. Curiosamente el nacimiento de Cristo no ha podido ser calculado con certeza, a pesar de que la historia se divide a partir de su nacimiento. Al parecer el encargado de traducir el calendario romano al nuevo, erró por lo menos 4 años.

¿Cuándo nació Jesús? Respuesta corta: Por los datos que tenemos de Mateo y Lucas, Cristo nación en el periodo que puede ir del año 4 al 7 a.C., con mayores probabilidades en el año 5 a.C.

Lucas 2. 1 Aconteció en aquellos días que salió un edicto de César Augusto, para que se hiciera un censo de todo el mundo habitado (el Imperio Romano). 2 este fue el primer censo que se levantó cuando Cirenio era gobernador de Siria.

Mateo 2. 2 Después de nacer Jesús en Belén (Casa del Pan) de Judea, en tiempos del rey Herodes (el Grande), unos sabios (magos) del oriente llegaron a Jerusalén (Ciudad de Paz), preguntando: 2 “¿Dónde está el Rey de los Judíos que ha nacido? Porque vimos Su estrella en el oriente y Lo hemos venido a adorar”.

Datos:

  • Jesús nació «en tiempos del rey Herodes» (Mt 2:1; comparar con Lc 1:5).
  •  Herodes comenzó a reinar en el año 37 aC y, según Josefo, murió en el año trigésimo cuarto (34) de su reinado. Según el calendario romano esto sucedió (traducido a nuestro calendario) en el año 4 aC. Por tanto, el 4 aC es el límite para la fecha del nacimiento de Jesús. No después.
  • Mateo señala que Herodes (obviamente vivo) preguntó a los magos el «tiempo en que había aparecido la estrella» (Mt 2:7). Sabemos también del asesinato masivo de los inocentes en Belén (Mt 2:16). Con ello, Mateo está indicando que Jesús podría haber tenido hasta dos años cuando se produjo la visita de los magos. De modo que podemos hablar de algún momento entre los años 7 y 5 aC. para situar el nacimiento de Jesús.
  • Según Lc 2:1, Jesús nació en los días de César Augusto que reinó desde el año 44 aC. hasta el 14 dC. Siendo Cirenio gobernador de Siria (Lc 2:2). El censo que Lucas menciona es complicado de asegurar si se refiere a uno 7 años a.C. o a otro, 6 años d.C.
  • Sobre la estrella de belén,  ya en 1606 el astrónomo Johannes Kepler intentó dar una explicación de este fenómeno astronómico hablando de una triple conjunción de los planetas Saturno y Júpiter que habría tenido lugar en los meses de mayo/junio, septiembre/octubre y diciembre del año 7 aC. Kepler sostuvo que esta triple conjunción, que solo ocurre cada 805 años, era la «estrella» de Belén, y por ello concluye que Jesús nació en el año 7/6 aC.
  • Los registros chinos hablan de cometas y supernovas avistados en los años 5 y 4 aC.

PROBLEMAS DE CALENDARIO.

El debate ha sido intenso en los últimos años de que sí Jesús nació en verdad en diciembre; que si las saturnalias, que si los solsticios de inviernos, etc. La realidad, muy probablemente es otra. El problema fue la conversión de un calendario a otro; cuando se cambió del calendario anterior al juliano, y luego al gregoriano, sucedió esto.

CALENDARIO GREGORIANO

Introducido por el Papa Gregorio XIII en 1582, el calendario gregoriano es el calendario civil más utilizado en el mundo y es este calendario marca el 25 de diciembre como día de Navidad.

El calendario fue propuesto inicialmente para cambiar la fecha de la Pascua de modo que siempre caiga cerca del equinoccio de primavera. Hasta entonces la fecha se iba desplazando y el Papa no quería que la Semana Santa terminara celebrándose en verano.

CALENDARIO JULIANO

Pero los cristianos ortodoxos utilizan el calendario juliano, implementado en el año 46 a.C. por Julio César, que va con 13 días de ajuste, porque el Papa Gregorio decidió borrar del calendario los días del 4 al 15 de octubre de 1582 para realizar el ajuste.

La Navidad en el calendario juliano todavía cae el 25 de diciembre, lo que equivale al 7 de enero según el calendario gregoriano. Es decir, ellos están 13 días atrás de nuestro calendario, pero sus fechas permanecen.

No es seguro que haya nacido el 25 de diciembre del calendario juliano, pero es una probabilidad, ya que esta tradición es guardada por la iglesia oriental desde los primeros años de la iglesia.

Los cristianos ortodoxos usualmente reparten regalos el 19 de diciembre, el día de San Nicolás, o en la víspera de Año Nuevo, 31 de diciembre. Muchos países cristianos ortodoxos, como Rusia, utilizan el calendario gregoriano en sus vidas cotidianas, pero a menudo vuelven al calendario juliano para sus fiestas sagradas.

ii. EL BOCETO

Lo primero que un pintor hace es un boceto, en el cual marca las líneas principales a seguir en su retrato. Estas líneas son las guías para que el retrato realmente represente lo que debe representar. Estas líneas delimitan las fronteras que no debemos pasar. De romper esas fronteras, ya no representarán el verdadero retrato.

En este sentido, hay líneas básicas que debemos seguir cuando hagamos el primer retrato de Jesús. Estas líneas provienen claramente de la Biblia. A la par de estas, igualmente importantes de tomar en cuenta, vienen los primeros siete concilios, especialmente los primeros seis, en donde se discutió y se concilió acerca de la naturaleza de Cristo. Recordamos el credo de Nicea – Constantinopla:

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra,

de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo,

Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos:

Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero,

engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre […]

Estos concilios, se llevaron a cabo cuando en la iglesia cristiana no había tantas divisiones; aunque tenían las suyas, por lo menos guardaban unidad universal. Por esto, estos siete concilios son los únicos a los que se les llama concilios ecuménicos.

LOS PINTORES PRIMITIVOS

Cuando se trata de retratar a un Jesús lejano, las cosas se complican. Al ver los Evangelios, los mismos escritores resaltan algunas cualidades de Cristo más que los demás. Entre todos tenemos una panorámica de quién es Jesús.

Cuando la iglesia fue creciendo, comenzaron algunos hombres a pintar a Jesús de una forma que violentaban las líneas guía, distorsionando la persona de Jesús. Quizá, el primer “pintor” al que se enfrentó los apóstoles, fue el movimiento docetista que decían que, algo tan sublime no podía ser humano (carne). El apóstol Juan, categóricamente los expuso como malos pintores.

Enfrentó las enseñanzas en 1 Juan, dado su énfasis en palpar, ver y oír la palabra de vida (1 Juan 1:1); su insistencia en confesar que Jesús el Cristo ha venido «en carne» con su equivalente de que negar este hecho es manifestar el espíritu del anticristo (1 Juan 4:2–3, cf. 2:22).

Hubo cuatro pintores que distorsionaron “el rostro” de Cristo en sus percepciones. Unos veían en Jesús a un gran hombre, un profeta, casi semidios, pero no a Dios mismo. Otros veían a la plenitud de Dios, pero absorbiendo al hombre. Otros se aferraron a que una de las dos naturalezas predominaba sobre la otra. Ellos pintaron a Cristo saliéndose de las líneas guía que la iglesia iba a defender.

Esto se resolvió en los primeros dos concilios que trataron de la divinidad de Cristo (siglo IV). Los cuatro concilios siguientes (del V al VII), se dedicaron a defender la humanidad de Cristo y como podían estar las dos naturalezas en la misma persona. El séptimo concilio se defendió la encarnación y los íconos. En cada uno de los concilios también hubo problemáticas políticos, de cual era la sede principal: si Antioquía, Constantinopla o Roma; temas que en el siglo XI traerían la ruptura más grande hasta ese momento.

Hubo entonces, cuatro pintores que fueron condenados como no competentes.

  • Arrio, pintaba a Cristo inferior a Dios.
  • Apolinar, consideraba que el Hijo encarnado era verdadero Dios; sin embargo, no lo presentaba como verdadero hombre.
  • Nestorio: dos personas separas unidas en una (divina y humana).
  • Cirilo pintaba la unión de las dos naturalezas tan dominada por lo divino, que la humanidad parecía retroceder y quedar en segundo plano.

[1] Concilio de Nicea (325) contra el arrianismo.

Solamente si Cristo es verdaderamente Dios, nos puede unir a Dios, porque nadie más que Dios mismo es capaz de abrir al hombre el acceso a esa unión. Cristo comparte la esencia con su Padre (es homoousios, consubstancial). No es ni semidiós ni criatura superior, sino Dios en el mismo sentido en el que el Padre es Dios: ‘Dios verdadero de Dios verdadero,’ fue redactado, ‘engendrado no creado, consubstancial con el Padre’.

[2] Constantinopla (381) contra macedonios.

Añadió con desarrollo particular de la doctrina del Espíritu Santo, cuya divinidad fue afirmada como igual a la del Padre y el Hijo: ‘Que procede del Padre, que con el Padre y el Hijo es adorado y glorificado’.

[3] Concilio de Éfeso (431) contra el nestorianismo.

Nestorio catalizó el conflicto al rehusar llamarle a la Virgen María Madre de Dios (Theotokos). Este título ya se había aceptado en el culto popular, pero para Nestorio suponía una confusión entre la humanidad de Cristo y Su Divinidad. A María, decía, evidenciando su ‘separatismo’ antioqueño, solo se la puede llamar ‘Madre del Hombre’ o como mucho ‘Madre de Cristo’, ya que pudo ser La madre de lo humano en Cristo nada más, y no de lo divino.

Apoyado por el concilio, Cirilio respondió citando ‘El Verbo se hizo carne’ (Juan 1:14): María es Madre de Dios, porque ‘parió el Verbo de Dios encrnmado’.1 Lo que ella dió a luz no fue un hombre suelto unido a Dios, sino una persona entera e indivisa que es a la vez hombre y Dios.

[4] Concilio de calcedonia (451) contra monofitismo.

En su proclamación de la fe, expresan sus creencias de la siguiente manera: ‘el mismo y el único Hijo, perfecto en divinidad y perfecto en humanidad, verdaderamente Dios y verdaderamente humano … reconocido en dos naturalezas sin confusión, incambiablemente, indivisiblemente, inseparablemente; la diferencia entre las dos naturalezas de ninguna manera desaparece al efectuarse la unión, sino que la propiedad peculiar de cada una es conservada, y las dos se combinan en una persona y en una hypostasis.

La Definición de Calcedonia, cabe notar, va dirigida no sólo hacia los Monofisitas (‘en dos naturalezas, sin confusión, incambiablemente) sino también hacia los Nestorianos (‘el mismo y el único Hijo … indivisiblemente, inseparablemente’).

[5] Constantinopla (553), sigue la discusión sobre las dos naturalezas.

En un esfuerzo por la reconciliación y evitar los cismas, finalmente, el emperador Justiniano convocó un quinto concilio ecuménico, en, que registró tales compromisos en su formal definición de fe. El Concilio confirmó las enseñanzas de la Iglesia con respecto a las dos naturalezas de Cristo (divina y humana), y las otras doctrinas tratadas en concilios anteriores.

[6] Constantinopla (680-681), termina la discusión sobre las naturalezas.

Definió dos voluntades en Cristo: divina y humana, como dos principios operativos. Se condenó el monofitismo.

[7] Nicea (787)

Se reiteró la reencarnación y especialmente la defensa de los iconos, argumentando básicamente que su veneración no podía ser equiparada con la idolatría, a la luz de la encarnación de Cristo y la inauguración del reino de Dios.

Dado que los iconos no son ídolos; dado que tienen esa función pedagógica; todavía así ¿se puede decir que son no solamente permisibles, sino imprescindibles? ¿Es que los iconos son esenciales?

RESEÑA DE LOS PROBLEMAS TEOLÓGICOS

Eran distintas ideas de la iglesia sobre la relación entre lo humano y lo divino en Cristo durante la segunda mitad del siglo IV. Occidente dejó el problema abierto: Antioquía tendía a enfatizar la naturaleza humana de Cristo; Alejandría por su parte se inclinaba a enfatizar la divinidad de Cristo.

En el año 360 que Apolinario, obispo de Laodicea en Siria, hizo un cuidadoso intento de solucionar el problema. La enseñanza de Apolinario nos recuerda la cristología de Arrio. De modo que el Hijo encarnado, según Arrio, no era ni Dios ni hombre. Apolinario, por otro lado consideraba que el Hijo encarnado era verdadero Dios; sin embargo, no lo presentaba como verdadero hombre. En consecuencia, las ideas de Apolinario fueron condenadas en el Concilio de Constantinopla en 381.

La escuela de Antioquía criticaba duramente a Apolinario. Creía en la verdadera y completa humanidad de Cristo. ¿Dos personas, entonces, vivían en él? No, decían los antioqueños, la unión entre Dios y el hombre es tan completa que los dos juntos hacen un solo ser, una persona. Pero ¿cómo dos personas pueden convertirse en una persona? Esto se tornó en un problema muy complicado para los de Antioquía, especialmente cuando se referían a los sufrimientos de Cristo.

Se ve que los de Antioquía no tuvieron éxito en mantener una persona unida. Dios y el hombre moraban juntos en Cristo como dos personas moran en una casa. Pueden, como el marido y la esposa, tener gran intimidad; se puede aun decir que son «uno». El hecho es, sin embargo, que con relación a la persona no son uno sino dos. Esta era la parte débil en la enseñanza sobre la relación de las dos naturalezas en Cristo.

Alejandría también tuvo que afrontar este problema, y miraba con simpatía la enseñanza de Apolinario ya que este mantenía firmemente y enfatizaba la deidad de Cristo. Sin embargo, Alejandría no estaba de acuerdo con él en que Cristo no tenía una mente o razón humana.

Los de Alejandría también objetaron la debilidad del criterio de Antioquía en el hecho de que lo humano y lo divino en Cristo no parecía formar una verdadera unidad. Al tratar de corregir este error, unieron lo humano y lo divino en Cristo tan estrechamente que su humanidad parecía desaparecer en su divinidad.

Según la opinión de Cirilo, la unión de las dos naturalezas estaba tan dominada por lo divino, que la humanidad parecía retroceder y quedar en segundo plano. Cirilo decía: «Una naturaleza de la Palabra, y se hizo humanidad». Y también: «De dos naturalezas, una». Esta «una», sin embargo, estaba dominada por el Logos.


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BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

BOER, Harry. Historia de la Iglesia primitiva.

GONZALEZ, Justo. Historia del cristianismo.

JOSEFO, Flavio. Antigüedades de los judíos.

HARRIS, Murray. 3 preguntas claves sobre Jesús.

STEIN, Robert. Jesús el Mesías.

WARE, Kallistos. Iglesia Ortodoxa.

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