Después del Sermón, Teología Pastoral

Amar al hereje: un desafío hoy.

¿Qué hacéis de más? Nunca se me olvidó aquel desafío lanzado por el Señor en los Evangelios. Sin duda, amar al que no se lo merece, o que piensa diferente a mí, o que no me corresponde, o que incluso me hace daño, no sólo no es fácil sino que es imposible (en nuestra humanidad).

Aunque las redes sociales es un mundo paralelo a la realidad, se está convirtiendo cada vez más en nuestra realidad tangible. Éstas redes han logrado moldear nuestro comportamiento. Las redes nos invitan a ser controversiales para ser relevantes. Para ser leídos y recomendados. Eso hace sentir bien, y lo contrario, pues no.

Personalmente he encontrado una regla general:

Los que tienen peor carácter cristiano son los que más seguidores acumulan. Los que causan más controversia y divisiones son los más vistos y escuchados. Los más morbosos son los que más ruido causan. Mientras que, los que muestran más amabilidad y cordialidad, son ignorados.

Desde hace algunos años he visto emerger grandes ministros y ministerios, personajes y personas que, tomando un punto de controversia se han lanzado al “estrellato”. Nos damos cuenta que, cada vez que se es controversial llama la atención de la masa. Ha sido una clave, sin duda, de la mercadotecnia del ministerio.

Lamentablemente el morbo, el amarillismo, la caída de los artistas y sobre todo la controversia doctrinal ha ganado audiencia sobre cualquier estudio bíblico inductivo personal que nos lleva a la madurez.  Al final,  a nuestro vecino no le interesa cuánto sabemos de doctrina ni tampoco le sirve nuestra confesionalidad.

Las páginas y personas trolles han abundado y se han llenado de seguidores y se han convertido en las iglesias de muchos que, no tienen congregación o que no les satisface la doctrina que comen. Muchos parecen más bien revista de novelas que, personas maduras que buscan hacer crecer a otros.

También hoy cualquiera es hereje. Si no crees tal o cual doctrina estás destituido de la gloria de Dios. Se les dedica horas y horas de investigación queriendo encontrar una frase equivocada para hacer nuestra denuncia; el cazahereje se ha convertido en un oficio que trae dividendos, claro, todo fundamentado en Judas 1.

Pero el llamado de hoy es a amar de verdad; no a sacrificar la verdad ni ser ambiguo (como muchos nos pueden denunciar), sino a amar de verdad: Amar al enemigo, al enamigo hereje; como Jesús nos enseñó.

Si, hay muchas herejías. Si, hay muchos herejes consumados. Si, debemos hacer algo, pero ¿es correcta nuestra actitud de enojo, exasperación y odio sobre nuestros enemigos herejes?

Escuchaste que fui dicho, ama sólo a los de tu denominación, más yo te digo, ama a todos por igual. No seas controversial. No seas pendenciero sino amable para los que se oponen a la doctrina, quizá Dios conceda el arrepentimiento.

Más bien con toda paciencia y doctrina en amor exhorta; a los ancianos como a padres y a los jóvenes como hermanos o hijos, como si de verdad quisieras que alcanzaran perdón y no condenación.

Ámalos no los odies. Velos como seres humanos que no han alcanzado perfección ni madurez espiritual o se han desviado de la línea de la verdad.

Antes, ora por ellos sin cansar, pues es más poderoso lo que Dios pueda hacer por esa intercesión amorosa que, lo que harán tus denuncias. Ama a tus enemigos, aún a los herejes. ¡Sé diferente! No los mates en la hoguera de tus denuncias, argumenta con paciencia: ámalos de verdad.

Evangélico desde muy pequeño, hijo de pastor e Ingeniero Civil de profesión. Esposo y padre. Es además Pastor en Casa de Oración Rancho Nuevo (Guadalajara, Mx) desde el 2012. Actualmente aspira a una Maestría en Teología por FIET.

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