i. TRASFONDO

Jesucristo dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán”. (Mateo 24.35, RV60).

Hace algunos meses (año y medio) comenzamos una iniciativa que llamamos “Primero la Biblia”. Estábamos presenciando un fenómeno en redes sociales que algunos le bautizaron como memeteología: la teología de memes.

Lo único que veíamos en las redes era la cara de Spurgeon, Edwards, Lloyd-Jones, Piper, McArthur, Pink, Calvino y algunos latinoamericanos como Sugel y Núñez, con algunas frases buenas y otras simples paráfrasis de la Biblia, en las que se les impulsaba más que a la Biblia.

La preocupación era extendida y consensuada. Ya que el tiempo que se le dedicaba (y se le sigue dedicando) a leer la Biblia y solo la Biblia, era casi nulo. Algunos reemplazaron la Biblia por los libros. Esta preocupación fue la que originó la iniciativa Primero la Biblia.

ii. LO QUE NO ES

La frase se puede prestar para ciertos malos entendidos y puede sonar algo incompleto o irse por una vertiente que no es nuestra intensión. Por eso nos interesa expresar lo que no es Primero la Biblia.

 Primero la Biblia no propone que únicamente se lea la Biblia y nada más. Hay algunos sectores del evangelicalismo que insinúan o incluso postulan que leer otros libros o que el proponer el uso de herramientas para entender la Biblia, significa que la Biblia no es suficiente; postulado que no compartimos, por supuesto.

 Primero la Biblia tampoco juzga a aquellos que publiquen frases teológicas célebres. Los libros, los predicadores y las frases que circulan en la red nada malo tienen en sí mismo. Lo malo puede llegar a ser nuestra dependencia y jactancia de ellos y, sobre todo, que estos sustituyan la disciplina de la lectura y meditación de las Escrituras.

 Primero la Biblia tampoco propone una competencia entre el papel de la Tradición y las Escrituras. Tampoco se plantea qué fue primero, ¿la Escritura o la Iglesia? Este es un tema que en su momento trataremos desde esta página, pero no es en ninguna manera la intensión y enfoque de esta iniciativa.

iii. ¿QUÉ ES?

a. UNA INICIATIVA

Una iniciativa que intenta colocar la Biblia en el lugar correcto de la vida del creyente: en el lugar de preminencia.

“Las frases impactan, pero la Biblia transforma”. Esta es una frase que impacta, cierto, pero a su vez nos muestra la realidad y a la vez propone uno de los usos primarios de la Biblia: nuestra transformación, traducida en santificación y madurez, ser como Cristo, etc.

Reconocemos que inicialmente la Biblia informa y funciona como un ancla doctrinal ciertísima; sabemos que no puede venir la transformación sin una previa información mínima. Partiendo de allí impulsamos a la Biblia desde su función formadora del carácter, que es el propósito de todo cristiano (cf. Romanos 8.29; Gálatas 5.22-23).

¿Cómo funciona la Escritura en el carácter del creyente? Esta es la pregunta directriz de la iniciativa, que diagnostica y vislumbra el tratamiento que buscaremos para promover dicho crecimiento en carácter y/o madurez.

b. UN PUNTO DE PARTIDA

Que en todo el punto de partida sea la Biblia.

Esto no quiere decir que se desestime a los maestros y pastores, o a la tradición de la que procedemos. En ninguna manera. Pero no es en otra parte sino en la Biblia que encontramos la constitución y el modelo de pastores y maestros. ¿Sin la Biblia cómo sabríamos que aquello es verdad?

Por otro lado, reconocemos y resaltamos la importancia de la doctrina, pero creemos que los nuevos creyentes y los próximos ministros deberían partir de la Biblia y no de libros temáticos que aparte de todo sustituyen la Escritura. Que los discipulados y estudios bíblicos no deberían sustituir la lectura personal de la Biblia completa de cada creyente. La triste realidad es que la mayoría nunca ha leído la Escritura completamente.

¡Algo debe cambiar! Creemos que nadie puede predicar o enseñar desde un púlpito si primero no ha leído la Biblia completa mínimo tres veces (es opinión personal, claro). Es por el bien de todos que cada predicador sea formado por la Biblia y así evitar los fenómenos como los que encontramos hoy: “Todo lo que saben de doctrina lo carecen de carácter”; no hay alegría, nula amabilidad, poca bondad, nada de mansedumbre ni domino propio; no aman al prójimo, por el contrario, se burlan.

¿Por qué? Porque no se han sometido al poder desafiante y transformador de acudir a la Biblia con deseos y constancia. Si esto no cambia, no cambiará el carácter de todo hombre de Dios.

c. UN PROCESO

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto (apto), equipado para toda buena obra”. (2 Timoteo 3.16–17 NBLH).

La preparación del hombre de Dios se da en un proceso no corto. Las metodologías instantáneas no funcionan cuando el blanco es el carácter,  y para modificar el carácter se necesita tiempo. ¿Cómo funciona eso de toda la Escritura?

Cuando Pablo escribió este pasaje la Biblia no estaba formada completamente y seguramente se refería a la Biblia que los apóstoles usaron: La Septuaginta (LXX: primera traducción del Antiguo Testamento hebreo al griego). Pero, aunque no estaba completa dice: “Toda Escritura […] es útil para…” En ese sentido nuestra iniciativa redunda. Brevemente y mediante una teología bíblica de la formación de la Escritura veremos cómo es que funcionaba y sigue funcionando “toda Escritura” en la vida del creyente.

“Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito”. (Josué 1.8 NBLH).

En este momento del Reino de Dios no estaba escrita la Biblia completa. Pero la promesa y la forma de Dios para equipar a sus hombres era la misma que Pablo enseña: Toda la Escritura es útil para equipar al hombre de Dios. En este caso, la Ley dada a Moisés era útil para la encomienda de Josué, es decir, la de conquistar la Tierra de Canaán. Si Josué meditaba día y noche en toda la Escritura prosperaría su encomienda.

En palabras de Pablo, Josué estaría equipado para toda buena obra. En el mismo sentido y dirección el profeta Jeremías expresa un eco del Salmo 1, en el que la meditación cotidiana de la Ley produce madurez. Él dice:

Bendito es el hombre que confía en el Señor,

cuya confianza es el Señor.

Será como árbol plantado junto al agua,

que extiende sus raíces junto a la corriente;

no temerá cuando venga el calor,

y sus hojas estarán verdes;

en año de sequía no se angustiará

ni cesará de dar fruto. (Jeremías 17.7-8 NBLH)

Sin duda en los tiempos de Jeremías la Escritura contenía más historias, más actos y más palabras de Dios que en los tiempos de Josué. Así vemos que Josué, Jeremías y Pablo experimentaron el equipamiento de la misma forma: La meditación de toda la Escritura (entre más amplia mejor equipados) es la que trae madurez y prosperidad.

El discipulado, la teología sistemática, libros, los predicadores y maestros ayudan mucho a guiar a los discípulos en el proceso, pero nunca deben sustituir a la Escritura. No solo los salmos, las cartas pastorales o los mismos evangelios, sino toda la Escritura en su conjunto es la que nos prepara enteramente para el desafío que hoy tenemos por delante.

iv. CONCLUSIÓN

Es una realidad que muchos comienzan y terminan por las herramientas y relegan la Biblia a un segundo lugar; escuchan miles de predicaciones y leen infinidad de libros, pero nunca la Escritura completa. ¿Resultado? Intelectuales sin madurez ni carácter.

No estamos dando solo un diagnóstico desde nuestro humilde punto de vista sino que estamos ofreciendo una salida y solución, que es: Primero la Biblia, iniciativa, punto de partida y proceso para la madurez. Sí, que el punto de partida para el nuevo y viejo creyente sea la Biblia en su función moldeadora de carácter y en el equipamiento del hombre de Dios, desde el principio hasta el final de la vida cristiana.

Si antes de entrar en debates públicos y en la defensa de la fe procurásemos la madurez del hombre de Dios, no traeríamos descrédito al Evangelio Santo por nuestra falta de carácter al enfrentar estas luchas en las que necesitamos conocimiento, mansedumbre, paciencia y mucho amor al prójimo.

***

Sabemos que se complica leer la Biblia completa por su extensión, por su estilo literario y por el orden en que está acomodada. Por eso, nos propusimos trabajar en un mapa que guíe al nuevo o viejo creyente por la Biblia. La sola lectura es apenas una parte del camino, se necesita, además, meditar lo leído y sobre todo obedecer para completar el proceso a la madurez.

¿Quieres llegar a la madurez y estar enteramente equipado para toda buena obra? Viaja, lee, escucha, medita y vive toda la Escritura.

Aquí está nuestra primera propuesta materializada: Primero la Biblia: Un viaje por toda la Escritura, en la que desafiamos a todo creyente a leer la Biblia una y otra vez, por todos los días de su vida. ¡Dios nos ayude!

Evangélico desde pequeño, Ingeniero Civil de profesión y pastor por vocación. Casado con Rahel, padre e hijo de pastor. Actualmente es Pastor en Casa de Oración Rancho Nuevo (Guadalajara, Mx) desde el 2012 y aspira a una Maestría en Teología por FIET.
Jonathan J. García, Pastor